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domingo, 19 de marzo de 2017

♥ Emojionante lote para cumpleaños



¡Hola!

Mi hijo mayor cumplió 11 años el jueves pasado y no he podido publicar esta entrada hasta ahora porque he preferido centrarme en él y en los preparativos de la fiesta. Lo celebramos el sábado por la tarde y una tormenta repentina nos hizo cambiar los planes en el último momento; y cuando el cielo se despejó volvimos a improvisar algo :D Fue muy divertido y espontáneo.







Para quien no lo sepa, cada año mi hijo y yo nos ponemos de acuerdo en la realización de un detalle para regalar a sus compañer@s del cole el día de su cumpleaños. Ese regalo debe ser:

- diseñado y hecho por nosotr@s
- que nos guste a l@s dos
- acorde a su edad
- personalizado
- económico
- y útil








Hay una frase de Einstein que me gusta mucho:

"La imaginación es más importante que el conocimiento".








El conocimiento es limitado, pero la imaginación es infinita. La imaginación no sólo sirve para hacer muñecos o componer canciones. Gracias a la creatividad somos capaces de poner soluciones a los problemas que nos aparecen en la vida cotidiana.








La creatividad se entrena. Creo que (quien más o quien menos) todos podemos ser creativ@s en la medida en que juguemos con nuestra mente y le demos rienda suelta de vez en cuando.








La primera vez que hice un lote de este tipo fue cuando mi peque iba a cumplir 6 años, y los motivos que me llevaron a esto fueron:

1. Que me apetecía participar en un proyecto creativo con mi hijo (formando equipo con él)

y 2. Las ganas de hacer felices a es@s niñ@s de entre 5 y 6 años ( ... qué liiiind@s... ).








Y nos gustó tanto la experiencia que, lo que empezó siendo un proyecto puntual, lo hemos convertido casi en una costumbre: 









Para llevar a cabo cada mini-proyecto nos hemos hecho a la idea de que disponemos de doce meses para planificarlo y de muchos años por delante para hacerlo cada vez mejor. Con mis hij@s suelo tener mucha paciencia, y no espero obtener resultados inmediatamente, sino a la larga, porque la clave está en la constancia.








Para este año, como punto de partida, yo quería hacer bufandas con tejido polar y Tenesor quería algo con emojis. Teníamos dos opciones:

1. Hacer bufandas polares con emojis (que salía caro).

y 2. Hacer emojis con tejido polar.








Y así, combinando las dos ideas, fue que llegamos a la conclusión de que podíamos hacer estos económicos colgantes (cada uno con su respectivo nombre) que sirven para identificar las llaves, el estuche, la mochila o cualquier objeto personal que queramos.


















( Quien tiene un rotulador en la mano, ve lienzos en todas partes :D )








Por último, y para hacer de ésta una experiencia más "emojionante", los envolvimos uno por uno en papel de seda. Así aumentábamos la expectación de la persona que lo recibiera.








Y esto ha sido todo por el momento. Espero haberles "emojionado" aunque sea un poquito y que sigan visitando mi pequeña casita en internet.

















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